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07 Jun 2024 Sevilla | Ingenierías, Recursos Naturales y Medio Ambiente

Investigadores de la Universidad de Sevilla patentan una tecnología con microalgas para luchar contra la sequía

Fuente: Universidad de Sevilla

Soluciones a la sequía con microalgas. Es lo que ha puesto en marcha un equipo de investigadores de la Universidad de Sevilla que ha patentado un sistema de ingeniería con una novedosa tecnología. Esta alternativa ecológica limpia las aguas residuales al tiempo que genera biofertilizantes para mejorar los cultivos, abarata costes y reduce las emisiones de gases efecto invernadero.

El planeta se calienta, las olas de calor, antes excepcionales, se han convertido en ordinarias, el verano pasado fue el más caluroso de la historia de España desde que existen registros y la sequía está causando estragos en algunas zonas de la Península, que se han visto obligadas a imponer serias restricciones de agua a la población. Actualmente, las reservas están por debajo de la media de los últimos diez años y las previsiones no son muy halagüeñas, a tenor de la intensidad cada vez más acuciante de los efectos del cambio climático. Una mirada a medio o largo plazo urge a implementar nuevas fórmulas para afrontar la escasez de agua.

Una Empresa Basada en el Conocimiento (EBC) de la Universidad de Sevilla, Drops & Bubbles Tecnología, ha ideado una solución de ingeniería patentada por la US para conseguir agua limpia procedente de aguas residuales destinadas a la cultivos. La agricultura actualmente consume el 80% de las reservas hídricas existentes, lo que reduciría la demanda sobre las fuentes naturales.

Esta iniciativa empresarial, resultado de la investigación realizada en el seno de la US, está liderada por Javier Dávila, profesor del departamento de Ingeniería Aeroespacial y Mecánica de Fluidos de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ETSI). El profesor explica el marcado carácter ecológico del proyecto que consiste en la instalación de una planta con un reactor biológico, que permitiría convertir las aguas residuales en agua limpia, utilizando para ello microalgas.

Esta alternativa ecológica está pensada para pequeñas poblaciones de unos pocos miles de habitantes o para entornos rurales, dado que, dependiendo del volumen de litros de agua a depurar, así será la magnitud del tanque del reactor, que necesita una superficie significativa de la que no disponen las ciudades.

El agua residual entra en el biorreactor donde se establece una combinación formada por microalgas y bacterias. Gracias a la luz del sol, estos organismos asimilan el CO2, el nitrógeno y el fósforo, incorporándolos a sus compuestos orgánicos, descomponen la materia orgánica y convierten “de manera muy natural y con muy poca energía” las aguas residuales en agua limpia.

De este proceso se extrae también lo que se conoce como «biomasa«, es decir, las microalgas tras el tratamiento. Estas pueden ser usadas como biofertilizante, ya que estimulan el crecimiento de los cultivos. No obstante, también pueden ser usadas para la elaboración de cosméticos, alimentación y biotecnología, o para la producción de biogás.

Sistema ecológico

A diferencia de la depuración convencional, el sistema no contamina -no provoca ni emisiones CO2 ni otros gases de efecto invernadero-, no emite olores y ahorra en mantenimiento. Pero uno de los puntos fuertes de este novedoso modelo es el reducido consumo de energía, que desciende en más de la mitad. “Todo redunda en beneficio”, asegura Dávila, que incide en los beneficios de este proyecto de economía circular.

Las algas proceden del Instituto de Bioquímica Vegetal y Fotosíntesis, un centro compartido de la Universidad de Sevilla y el CSIC, que está muy especializado en microalgas y que dota en un inicio al proyecto de Drops & Bubbles Tecnología de estos microorganismos, que posteriormente se van desarrollando en el biorreactor.

La empresa lleva cinco años trabajando en el Centro de Nuevas Tecnologías del Agua, declarado por Naciones Unidas Centro de Referencia Mundial, que depura el agua de Carrión de los Céspedes. Este municipio del Aljarafe, de unos 2 500 habitantes, limpia una parte de sus aguas en esta planta gracias a los esfuerzos de la comunidad científica, las administraciones y el sector privado, que trabajan de manera conjunta para promover una mejor y más sostenible gestión de los recursos hídricos. En estos momentos, la Diputación de Sevilla ha sacado a licitación la primera depuradora comercial basada en la tecnología de depuración con microalgas.

El marco legal también está preparándose para integrar este nuevo sistema, ya que desde el año pasado una nueva legislación permite poder reutilizar en Andalucía hasta 20 hectómetros cúbicos al año de aguas residuales para regadío. Ya solo falta el apoyo institucional y la confianza en que este sistema funciona bien y que es una alternativa efectiva para dar solución los rigores que impondrá la sequía en un horizonte que ya está a la vuelta de la esquina.

Mejorar la calidad del aire

Drops & Bubble Tecnología también trabaja en servicios de mejora de la calidad de aire, utilizando la captura de CO2 por medio de microalgas. Interesa a empresas que tienen emisiones de CO2 muy importantes, pero también para mejorar la calidad de aire en oficinas, espacios de trabajo, centros comerciales o instalaciones deportivas. Se consigue con un pequeño sistema vertical donde se cultivan las microalgas, a través del cual se hace pasar el aire. Este sistema atrapa el CO2, otros contaminantes e incluso patógenos como el virus de la COVID. Del 18 al 20 de junio de 2024 llevarán a la Feria TECMA que se celebra en IFEMA (Madrid) los primeros productos de filtración para mejorar de la calidad del aire, que planean lanzar al mercado en breve.