La radiación de radiofrecuencia es una forma de radiación electromagnética. Los campos de radiofrecuencia (RF) son parte del espectro electromagnético (EM). Este se divide en radiaciones ionizantes (p. ej., los rayos X, el radón y los rayos cósmicos) y no ionizantes (p. ej., la radiofrecuencia, la frecuencia sumamente baja o la frecuencia eléctrica, microondas), de acuerdo con la forma en que la onda interactúa con el tejido biológico.

Las ondas de radiofrecuencia son campos electromagnéticos pero, a diferencia de las radiaciones ionizantes, no pueden escindir los enlaces químicos ni causar ionización en el cuerpo humano.

El espectro no ionizante normalmente en el rango de frecuencia de hasta 300 GHz, no afecta el tejido biológico e incluye la banda de frecuencia extremadamente baja (ELF), las ondas de radiodifusión, las microondas u ondas micrométricas en la banda de comunicación de radiofrecuencia y el espectro óptico que comprende la luz visible como también la infrarroja.

La parte de la radiofrecuencia (RF) del espectro se define normalmente entre los 30 kHz y los 300 GHz. La radiación de la RF se utiliza principalmente en las telecomunicaciones (antenas y telefonía móvil).

Los móviles se comunican entre sí emitiendo ondas de radio a través de una red de antenas fijas denominadas «estaciones base». Estos funcionan en un intervalo de frecuencias de entre 450 y 2700 MHz y tienen un pico de potencia que va de 0,1 a 2 vatios.  El aparato sólo transmite energía cuando está encendido. La potencia (y por lo tanto la exposición del usuario a las radiofrecuencias) desciende rápidamente al aumentar la distancia con el dispositivo. Una persona que utiliza el teléfono móvil a una distancia de entre 30 y 40 centímetros de su cuerpo – por ejemplo, al escribir mensajes de texto, navegar por Internet o cuando se utiliza un dispositivo «manos libres» – estará mucho menos expuesta a campos de radiofrecuencia que quienes lo utilizan acercando el aparato a su cabeza.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) En los dos últimos decenios se ha realizado un gran número de estudios para determinar si los teléfonos móviles pueden plantear riesgos para la salud. Hasta la fecha no se ha confirmado que el uso del teléfono móvil tenga efectos perjudiciales.

El hecho de que estén prohibidos en los hospitales y a bordo de los aviones, es debido a que las señales de radiofrecuencia pueden interferir con ciertos aparatos médicos electrónicos y con los sistemas de de navegación aérea.

Imagen 1. Antena de telecomunicación. Fuente: Pixabay