Hidráulica

Qué es: Es aquella que aprovecha la energía cinética y potencial que poseen las corrientes o saltos de agua.

Cómo se obtiene: El Sol provoca la evaporación del agua, que asciende a la atmósfera para luego caer en forma de lluvia y alimentar el caudal de los ríos. En una central hidroeléctrica se aprovecha la energía potencial gravitatoria que posee la masa de agua en virtud de un desnivel o salto, haciéndola pasar en su caída por una turbina que transmite la energía a un generador que la transforma en electricidad. Otra modalidad es la de las centrales minihidráulicas, que desvían el agua de un río hasta alcanzar una turbina o la almacenan en un embalse de manera que al vaciarse por una tubería desemboca en una turbina.

 

Estructura de una central hidráulica.
(Imagen: INTEF / José Alberto Bermúdez)

 

Historia: Ya desde la antigüedad se utilizaba la energía del agua para mover ruedas hidráulicas con el objetivo de moler el cereal. Sin embargo, su utilización para generar electricidad se produjo en la segunda mitad del siglo XVIII de la mano de las grandes ruedas hidráulicas de hierro ideadas por el británico John Smeaton y, sobre todo, durante la revolución industrial. La primera central hidroeléctrica fue construida en Northumberland (Reino Unido), en 1880. Un año antes de que comenzase a utilizarse la propia energía de las cataratas del Niágara.

Ventajas: Se trata de una energía renovable, especialmente la minihidráulica, que no emite gases ni genera residuos y que tiene un alto rendimiento energético. Además, permite el autoabastecimiento y reduce la dependencia energética de otros países. La producida en centrales minihidráulicas son de pequeño tamaño, fácil instalación y bajo coste, lo que ha hecho que sean muy utilizadas.

Inconvenientes: La construcción de grandes presas y de centrales hidroeléctricas tiene un alto impacto ambiental. Obliga a inundar importantes extensiones de terreno, alterando ecosistemas y obligando en ocasiones a la destrucción de poblaciones. Dependen del caudal disponible en los ríos en cada momento y, en países con marcados periodos de sequía, la energía puede verse reducida. Por último, las centrales hidroeléctricas suelen ubicarse lejos de los lugares de consumo, lo que implica una gran infraestructura para su transporte.

Detalle de una presa.
(Foto: INTEF / Félix Vallés Calvo)

 

En nuestro territorio: La energía minihidráulica es la energía renovable más consolidada en España, debido a la orografía del terreno y al gran número de presas construidas.  La capacidad total de embalses es de 55.000 hm3 de agua, de los que el 40% corresponde a embalses hidroeléctricos, una de las proporciones más altas del mundo. En Andalucía existen un total de 85 centrales hidráulicas de menos de 50 MW que suman una potencia de 617,28 MW. Existen además dos centrales de bombeo para regular las variaciones en la demanda de electricidad, que suman 570 MW. Debido a nuestro clima seco, la demanda de agua para abastecimiento de la población, regadíos y usos agrarios es prioritaria frente al uso energético. La mayor parte del potencial se debe a la rehabilitación y renovación de instalaciones ya existentes (normalmente muy antiguas), y al aprovechamiento de presas aún sin explotar energéticamente.

Perspectivas de futuro: La energía hidroeléctrica en España está experimentando una disminución en su aportación a la producción total de electricidad en favor de otras energías renovables, como la eólica. Aunque se sabe que se seguirá utilizando como una de las principales fuentes de electricidad, el futuro pasa por una explotación más eficaz, que minimicen el impacto ambiental que ocasionan sus instalaciones.